Emilio Lledó: “La verdadera crisis es la de la inteligencia”

Acaba de cumplir 86 años, pero irradia felicidad y esperanza. Emilio Lledó (Sevilla, 1927 ) ha impartido su vocación en universidades extranjeras y españolas, entre ellas la de La Laguna

Por Saray Encinoso

Acaba de cumplir 86 años, pero irradia felicidad y esperanza. Emilio Lledó (Sevilla, 1927 ) ha impartido su vocación en universidades extranjeras y españolas, entre ellas la de La Laguna. Esta semana asistió como invitado de honor a una nueva edición de El mundo que queremos, de la Fundación CajaCanarias.

-¿La crisis ha reducido nuestra capacidad de pensar, de replantearnos las cosas?

“Creo que no estamos tanto ante una crisis económica, sino en una crisis de la mente, de nuestra forma de entender el mundo. La crisis más real -con independencia de los problemas económicos, que son muy reales- es la crisis de la inteligencia. No estamos solo ante una corrupción de las cosas, sino ante una corrupción de la mente. A mí me llama la atención que siempre se habla, y con razón, de libertad de expresión. Es obvio que hay que tener eso, pero lo que hay que tener, principal y primariamente, es libertad de pensamiento. ¿Qué me importa a mí la libertad de expresión si no digo más que imbecilidades? ¿Para qué sirve si no sabes pensar, si no tienes sentido crítico, si no sabes ser libre intelectualmente? También ocurre que uno intenta pensar y escribe cuatro especulaciones y no puede hacer nada. Piensas pero no tienes poder. De ahí el poder de la política”.

-¿Cómo consigue no caer en el pesimismo después de decir eso?

“No soy nada pesimista. Solo soy pesimista, en cierto sentido, porque ya soy mayor y me queda poco tiempo, o menos tiempo, pero a mí me parece que la vida es algo muy hermoso y muy estimulante. Tenemos que darnos cuenta y no podemos olvidarnos de la posibilidad que tenemos de mirar. Los filósofos griegos me enseñaron que la palabra ‘idea’, que nos remite al idealismo, significa mirar. Mirar con los ojos, no con la mente. Y después de eso viene la educación…”.

-Hablando de educación, la nueva reforma educativa elimina la obligatoriedad de dos de las tres asignaturas de Filosofía en Secundaria y Bachillerato. ¿Qué consecuencias tendrá en el futuro?

“Me parece un disparate, una cosa inconcebible, cuando hoy precisamente en el mundo tecnológico es tan importante la reflexión sobre los sentimientos, sobre las acciones, y a eso ayuda la filosofía”.

-Dice que le preocupa más la corrupción de la mente que la corrupción tradicional. ¿Quién está corrompiendo nuestras mentes?

“Una política de la mentira y una educación que no se ha tomado en serio. La educación es la esencia de partida social y si eso falta la sociedad de va a pique. Filosofía significaba apego a entender. Preocupación por saber qué mundo es el tuyo, qué sociedad es la tuya y cómo compartir la vida con otros. Por eso es tan importante la política, aunque hoy se hable de la destrucción de la política”.

-Lo que quizás ha conseguido la situación actual es que la gente tenga más apego por saber, más necesidad de filosofía…

“Sí. Quizá la crisis nos ha dejado al aire, al descubierto, y eso nos estimula, por eso es tan importante que los jóvenes se formen, y que tengan acceso a una educación de calidad. Yo he vivido mucho tiempo fuera de España en grandes países tecnológicos, y en un país como Alemania nunca apostarían por una universidad privada”.

-A nosotros nos han obligado a pensarlo todo en términos de rentabilidad económica..

“Exacto. La economía es importante, pero es solo una parte. Hay que dejar que los muchachos, los cinco o seis años que están en la universidad, se entusiasmen con algo, que no se obsesionen con cómo ganarse la vida, ya se la ganarán o la lucharán. La obsesión por ganarse la vida es la forma más radical de perderla”.

-Después de ser un niño de la Guerra Civil en España y de vivir en Berlín la caída del muro, ¿cómo ve la situación actual en cuanto a libertades y derechos?

“Como niño de la Guerra Civil sé lo que es el hambre, pero no el hambre como metáfora. El hambre, hambre, hambre de Madrid de los años 40. No tener qué comer durante años. Era una situación patológica, había acabado una guerra, y había unos vencedores y unos vencidos. Eso hoy no existe, hoy se nos ofrecen un montón de cosas. Estamos en la sociedad del consumo, en una sociedad que acaba consumiendo al consumidor. Pero es consumo vacío, consumo consumiente, que te consume, que te deteriora”.

-Eso lleva a otra pregunta: ¿Cómo nos está deteriorando el uso perverso del lenguaje?

“De una manera increíble. Una forma de deteriorar la mente es deteriorar el lenguaje. Utilizamos palabras sin pensarlas. Por ejemplo, ahora hay que ponerlo todo en valor. Sin embargo, no sabemos qué es el valor porque no sabemos lo que son los valores. La universidad tiene que fomentar un debate sobre los ideales. Los creadores de riqueza son necesarios, pero unos pasos más adelante hay que crear algo que rompa la pura pragmacia. O la practiconería, que es una palabra que seguro que la Real Academia no aceptaría, pero que me parece muy expresiva”.

-¿Confía en que en el futuro seremos menos pragmáticos?

“Yo creo que sí. Si no sería la muerte. Tenemos que dejar esa herencia de idealismo”.

FUENTE y FOTOS: ELESPANHOL.COM

NOTA: FUNDACION TO GUIVE WELFARE “DAS BIEN” recomienda no quedarse con la información brindada en esta presentación; recomendamos al amigo lector investigar más, revisar libros, revistas, publicaciones científicas, entrevistas a profesionales, expertos en el tema y enriquecer más su conocimiento sobre el tema; y también si es posible compartirlo con otras personas.

Si no tengo Empleo, ¿qué opciones tengo?

Dice una frase que circula por  ahí: “Si no consigues un Empleo, ponte a trabajar”.

Si por unos segundos evitamos interpretar la frase desde su lado irónico, podemos encontrar en ella una afirmación de notable riqueza. Veamos por qué:

1.- Es desde todo punto de vista un error pensar que Empleo y Trabajo son sinónimos. Aunque debiera ser sencillo entender la diferencia, muchas personas no tienen la capacidad de establecerla. Para una cantidad muy importante de ellas si no se tiene un Empleo, entonces no se tiene Trabajo.

2.- Resulta muy lógico suponer que si no se consigue un Empleo debe hacerse “algo” más que el solo hecho de insistir en ésa senda.

3.- Si el Empleo es “un tipo” de trabajo y nada más, luego deben existir otros que no vale la pena ignorar, mucho menos si la búsqueda de un Empleo se torna dificultosa.

4.- La afirmación obliga a pensar en algo bastante elemental aunque parezca muy severo: ¿no existe nada más en esta Vida que pueda hacerse aparte de conseguir y tomar un Empleo?  ¿Hemos llegado a este mundo para ser empleados y nada más? ¿Es razonable suponer que sin un Empleo no existe posibilidad de habitar decentemente esta tierra?

Las conclusiones y las respuestas a estas interrogantes son obvias, todos podemos coincidir en ellas si aplicamos un mínimo de racionalidad. El Empleo no lo es todo en la Vida, por supuesto, y no constituye, en forma alguna, la medida exclusiva de nuestro valor o capacidad de producir y ser alguien de provecho para los nuestros y para la comunidad.

Si no consigues empleo, ponte a trabajar

El hecho que muchas veces pensemos o sintamos las cosas de forma diferente no tiene un fundamento racional, se inscribe en el ámbito de la influencia psicológica que provoca el Empleo y todo lo relacionado a él, especialmente ése programa mental que desarrollan en nuestras mentes desde que somos pequeños: estudios convencionales, carrera profesional (en un empleo), seguridad económica (en un empleo), garantía de sustento en la vejez (gracias a 40 años de empleo), etc.

Curiosamente, somos conscientes que la mayor proporción de personas que alcanzan mejores niveles de calidad de vida, libertad, satisfacción y equilibrio emocional, son aquellas que no desarrollan su vida alrededor de la lógica de un Empleo. Lo sabemos, lo reconocemos, pero preferimos ignorarlo conscientemente.

Existe una palabra que resume la razón de todo esto: Miedo.

El fenómeno de asociar el Empleo a toda forma segura, decente y responsable de vivir, no tiene fundamento en la capacidad de las personas, en su bagaje intelectual, en su origen económico, social o en su capacidad financiera. Ésa asociación se remite simplemente al Miedo que tienen de construir una vida fuera de los márgenes tradicionales del Empleo. Miedo a reconocer que las cosas más valiosas que la Vida ofrece se encuentran precisamente fuera de ése pequeño espacio y su sentido falso de seguridad. Quien entiende, interpreta y proyecta la Vida exclusivamente desde un Empleo es como el ave que le canta a la Vida desde la estrechez de su jaula.

Echemos por un momento el Miedo fuera de esta ecuación y midamos el valor racional de las siguientes reflexiones:

a) ¿Es posible que cualquier persona o profesional DECIDA tener en su Vida únicamente aquel Empleo que le retribuya económica y personalmente el Valor que calcula poseer? ¿Es posible que tome la firme DECISION de no aceptar ni permanecer nunca en un Empleo que no lo satisface integralmente?

¿Quién le impide que esto sea así?, ¿no es acaso uno mismo el que se pone estas limitaciones? Porque si finalmente el Empleo es UNA de las opciones que se tiene de perfeccionar el trabajo y la capacidad de producción, entonces el UNICO Empleo que vale la pena es aquel que “paga” por las expectativas de Valor y Bienestar que se tienen.

¿Es razonable mantener un Empleo “no satisfactorio” bajo el argumento “frágil y sospechoso de la necesidad”?

b) ¿Qué quieren decir exactamente ésas afirmaciones de “mantengo este Empleo por necesidad o porque por el momento no me queda otra opción”? ¿A qué necesidad nos referimos habitualmente?, ¿a la necesidad de comer y mantener nuestras gastos básicos y los de nuestras familias?, ¿o a la necesidad de mantener “cierto” nivel de Vida que nos ha permitido alcanzar ése ingreso en particular?

Nos planteamos muchas veces la disyuntiva que sin “ése Empleo” podemos quedarnos sin comer y durmiendo bajo un árbol. Y la verdad es que ése extremo pocas veces responde incluso a probabilidades estadísticas. En realidad es más probable que la falta coyuntural del ingreso que proviene de “ése Empleo” nos prive de cosas que engañosamente asociamos a cierta calidad de vida.

Y por un engaño autoimpuesto perdemos la perspectiva de lo que en realidad representa la CALIDAD de las cosas en la Vida, puesto que NADIE que posea un Empleo insatisfactorio, uno al que acuda con pesar cada mañana, uno donde no se siente apreciado y donde no perciba profunda y genuina realización personal, posee una Vida de Calidad. ¡En absoluto!

La persona que no posee el Empleo que calza perfectamente con sus expectativas de Valor, en realidad sólo contribuye a la Calidad de Vida de quién lo está empleando.

c) ¡Ojo! El Empleo que vale la pena poseer debe tener una asociación integral a las expectativas que se posean y no puede medirse exclusivamente por el “nivel salarial”, dado que puede ser mucho mayor el drama de quién percibe un salario muy alto pero esencialmente nada más. Los empleados que tienen salarios más altos y mayores prestaciones suelen ser también aquellos a los que más se exige y quienes mayores cosas de Calidad sacrifican en su vida. No son pocos los casos de personas que prácticamente tienen que renunciar a sí mismos a cambio del “importante” salario que perciben, y deben hacer precisamente del Empleo la prioridad de su vida, porque solo así existe garantía de que esos ingresos permanezcan inalterables o eventualmente sean mayores.

El Empleo tiene una Regla de Oro que siempre se cumple: lo único seguro de un Empleo es que un día terminará. Y esa Regla castiga con mayor rigor a dos tipos de empleados: a los que más ganan y a los que más tiempo han permanecido empleados.

Si bien las generalizaciones no sirven nunca, no son pocos los casos de los empleados que precisamente han tenido una “carrera laboral muy bien pagada, estable y larga” y son quienes mayores problemas y fracasos tienen en la Vida luego que la Regla de Oro se cumple.

Esto es lógico. Son justamente ésos empleos los más “castrantes”, los que más privan de la posibilidad de construir habilidades, destrezas y experiencias varias. A este tipo de empleados les sucede lo que a la mascota de la casa cuando sale a la calle y se hace atropellar con el primer auto que aparece: simplemente se desarrollan en un ambiente que les priva de la capacidad de desenvolverse apropiadamente fuera de él.

d) ¿Qué obliga a que el profesional consciente de su Valor solicite o acepte en todos los casos un Salario como compensación de su desempeño laboral? ¿Por qué no pide una remuneración vinculada a su productividad o a los resultados de su trabajo en lugar de una asociada al uso de su tiempo? No serán pocos los empleadores que vean positivamente esto. El peor negocio para un Profesional es Negociar Tiempo por Dinero, debe negociarse siempre Dinero por Resultados, Dinero por Productividad, Dinero por Metas Alcanzadas. La remuneración fija es una negociación que favorece siempre al empleador, y de igual forma aquella que se disfraza de compensación variable basada en una “plataforma fija”.

El Empleo de Calidad y el Profesional de Valor se fundamentan en el 100% de remuneración sobre productividad o resultados. De ésa forma nadie vende o compra el tiempo de nadie, más bien su talento y su capacidad. El Tiempo es el activo más precioso que tiene todo ser humano, el único que no tiene precio y nunca se recupera una vez que se ha perdido. Pocas cosas existen que se acerquen más a lo inmoral que “vender o arrendar” el tiempo de vida que uno tiene. El profesional consciente de esto prefiere entregar su tiempo por una remuneración igual a 0 hasta que pueda apreciarse el valor de su trabajo y se active luego el pago justo por los resultados que alcanza.

No es el Empleo el que otorga “seguridad”, es el trabajo que se hace, la productividad, la capacidad de producción. El profesional que alcanza resultados no es fácilmente ignorado o considerado prescindible por el empleador, y si eventualmente lo es ¡pena por éste!, porque ése profesional está siendo esperado con ansiedad en otras fuentes.

e) Todo Profesional de Valor es un Negocio en sí mismo y tiene que manejarse como una Empresa. Produce y Vende algo que tiene valor. Si ningún Empleo cubre las expectativas de valor que tiene el producto, entonces tienen que buscarse otros clientes. Si es el producto el que está fallando entonces debe ser corregido. Punto.

El Profesional puede vender el producto que representa sin que medie para ello un Empleo. Y lo puede vender a las mismas personas o empresas que buscan el servicio en el formato de Empleo. Es más, puede vender el producto que representa a más de un “cliente” en particular, y con ello maximizará su negocio mejor que en un solo Empleo.

Estos son los Profesionales Independientes. Y aquellos valiosos son muy bien cotizados en las organizaciones que precisan estos servicios. Son, muchas veces, más cotizados que los empleados del mismo perfil, porque tienen más versatilidad y menos costo transaccional para el demandante. No son necesariamente los empleadores quienes eluden esta opción, son los profesionales que en su mayoría privilegian los estrechos beneficios del Empleo tradicional los que orientan la contratación por ése rumbo.

f) Si existe la idea apropiada y la disposición, el Profesional de Valor debe considerar siempre el Emprendimiento como una opción para realizarse. Si a la idea se le puede sumar el capital que se precisa perfecto, si no existe capital ¡no hay problema! No debe olvidarse nunca que el dinero es un bien “fungible” y su disposición en el mercado es muy amplia. La siguiente no es una frase elaborada por comodidad o un “cliché”: siempre existe más dinero que aquel que puede utilizarse. Hay más personas que tienen dinero y no saben qué hacer con él (y por lo tanto están haciendo un pésimo negocio), que gente que tiene una idea o proyecto y precisa capital para llevarlo a la práctica.

Si las economías del mundo se manejaran en función de que gente que tiene dinero sea a la vez la que genera todas las ideas y los proyectos para usarlo, no existiría ninguna dinámica. El dinero abreva en un manantial y las ideas, los proyectos y el trabajo abrevan en otros. De esos manantiales emergen cauces que se encuentran en el trayecto. No siempre el dinero genera visión, pero la visión aguda e inteligente de posibilidades genera siempre dinero. Los sueños no son privativos de la gente que tiene capital, todo lo contrario. Es el capital el que espera que lleguen los sueños, las visiones, las ideas y los proyectos.

En este mismo instante puede ponerse a gritar que lo que aquí se afirma corresponde a la poesía y el idealismo de la hoja de papel “que todo lo aguanta”,  sin embargo es la Historia de la humanidad la que respalda estas afirmaciones, puesto que ésa historia está esculpida por sueños, ideas y proyectos. A ellos corresponde el testimonio,  no al dinero que llegó de alguna parte para hacerlos posibles.

Ahora bien, el Profesional debe tener la habilidad, la disposición básica y el esfuerzo para encontrar fuentes de capital para sus inquietudes, pero este no es un trabajo que necesariamente tenga la misma dificultad de una vida entera que se invierte en un Empleo no satisfactorio.

g) Si el Profesional de Valor no tiene las “aptitudes emocionales” o la disposición de ser Independiente por cuenta propia o la capacidad de Emprender individualmente, siempre puede encontrar otros profesionales que se encuentren en ése camino, y puede plegarse a ellos aportando lo que sabe o lo que tiene. El mundo está lleno de ésas personas que ya se encuentran haciendo brecha. Encontrarlas tampoco representa una dificultad insalvable, buscarlas sin el ánimo de encontrar un Empleo, finalmente conduce a ellas. En ésos equipos se conciben muchas veces las pautas que determinan los oficios y las empresas del futuro.

h) El Profesional de Valor puede vender Ideas, Proyectos, Conocimientos. Puede enseñar, puede formar. Todas estas son variantes que toman proporción especialmente si se fundamentan en el desarrollo de habilidades o destrezas particulares. TODAS las personas en este mundo tienen alguna habilidad o destreza que las distingue de las demás, TODAS. Sobre ellas puede desarrollarse el Negocio personal de manera notable, y su valor económico puede adquirir grandes dimensiones, puesto que todo aquello que se hace con satisfacción y contento destaca más temprano que tarde y adquiere, por supuesto, mucho valor.

En la estrechez y en la incomodidad de éstas líneas nunca podrá llegarse a la precisión respecto al universo de posibilidades que la Vida le ofrece al hombre que quiere respetar su Valor y encontrar las vetas que genuinamente le den Calidad a su Existencia, pero sobran pobres y precarias líneas como éstas para afirmar sin temor que el Empleo no es de ninguna manera el objetivo por el que el hombre ha sido puesto sobre este planeta.

Hace algún tiempo me serví de unas afirmaciones de Steve Pavlina para redactar el artículo “10 razones por las que nunca debería tener un Empleo”, y a medida que pasa el tiempo las 10 razones quedan cada vez más cortas. Son muchas, muchas más las razones por las que no es lo más recomendable tener un Empleo, pero una prevalece sobre todas: el Empleo condiciona la mentalidad de las personas con respecto a las ilimitadas posibilidades que tiene el hombre y su destino de grandeza. El Empleo “empequeñece” la visión que la gente tiene de sí misma y del universo que la rodea. Si ése fenómeno hubiera hecho presa de todas las personas que han construido la historia, estoy seguro que ni usted ni yo hubiéramos podido estar presentes delante de este ordenador, ni de todo lo que hoy nos rodea. La historia siempre la han definido las mentes grandes, y todos somos potencialmente candidatos a ello.

Hace unos días atrás leí en la plataforma social Linkedin el comentario de una persona que decía algo como lo siguiente: “Dejen de publicar frases, pensamientos, fotos y artículos, publiquen ofertas de trabajo. Yo necesito un Empleo de manera urgente”

¿Qué se puede decir en este caso?, si se le dice a esta persona que en cada cosa que rechaza existe una piedra preciosa que le puede aportar enorme valor, ¿podrá entenderlo?; si se le dice que su actitud lo aleja precisamente de aquello que está buscando, ¿servirá de algo? Finalmente ésa persona no es más que una representación de un fenómeno mucho más grande y complejo.

Para concluir, parece pertinente corregir un poco la frase con la que se abrió este artículo. Pongámosla de la siguiente manera:

“Si no consigues un Empleo y si no tienes miedo de salir de tu “zona de confort”, ponte a trabajar. Nos vemos en la cima”

DATOS DEL AUTOR.-

Carlos Eduardo Nava Condarco, natural de Bolivia, reside en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, es Administrador de Empresas y Empresario. Actualmente se desempeña como Gerente de su Empresa, Consultor de Estrategia de Negocios y Desarrollo Personal, escritor y Coach de Emprendedores.

Autor del libro: “Emprender es una forma de Vida. Desarrollo de la Conciencia Emprendedora”

WEB: www.elstrategos.com

Mail: carlosnava@elstrategos.com

Facebook: Carlos Nava Condarco – El Strategos

Twitter: @NavaCondarco

FUENTE y FOTOS: EMPRENDICES.CO

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NO NECESITAS PAREJA PARA ESTAR FELIZ

Muchas personas creen que necesitan pareja para estar felices. En realidad, no podemos depender de los demás para alcanzar nuestro equilibrio emocional. Si buscamos nuestro bienestar dentro de nosotros mismos, quizá decidamos que estamos mejor sin pareja.

no necesitas a nadie para ser feliz solteros felices

Cada vez es más frecuente encontrar personas que han elegido no vivir en pareja y son felizmente solteras alejadas del estereotipo de familia nuclear. Otras personas, sin embargo, a pesar de haberse pasado la vida buscando a la persona adecuada que nunca llega, viven angustiadas por no haber podido encontrarla. Creen, erróneamente, que si no logran emparejarse nunca conseguirán ser felices.

Muchas de las personas que acuden a mi consulta cumplen con este patrón. Arrastran tras de sí complicadas historias sentimentales. Han pasado la vida de relación en relación, intentando adaptarse a los deseos de los demás. Se han esforzado por agradar, por ser la pareja ideal. Pero sus relaciones han fracasado, una y otra vez.

El problema de las etiquetas y prejuicios en las relaciones de pareja

Las relaciones de estas personas a menudo han resultado ser tormentosas, con la sumisión, la insatisfacción o los celos como protagonistas. Y aunque en ninguna de estas relaciones han logrado la tan ansiedad felicidad, perseveran. Creen que es cuestión de paciencia: aunque sufran lo insufrible por el caminio, al final llegará alguien que les completará y les proporcionará la felicidad eterna.

¿Por qué no encontramos a nuestra pareja ideal?

En realidad, la cuestión no es que sea difícil encontrar a nuestra pareja ideal. Lo que sucede es que muchas personas parten de una premisa errónea. No se trata de buscar una pareja que se adapte a nosotros, ni de ser nosotros quienes nos adaptemos a una pareja. Este tipo de relaciones están abocadas al fracaso.

Nuestro principal objetivo no debe ser buscar una pareja desesperadamente, sino liberarnos de nuestros patrones negativos, arrastrados desde nuestra infancia. Así lograremos alcanzar nuestro equilibrio emocional personal sin tenerlo que buscar fuera, sino hallándolo dentro de nosotros mismos.

Realizando este trabajo personal de liberación, lo más probable es que dejen de atraernos el tipo de personas tóxicas que nos atraían antes. Tras haber sanado nuestras heridas, no tendremos necesidad de que otros cubran nuestras carencias.

Cuando sanes tus heridas, decide si quieres pareja

Trabajando con nosotros mismos y con nuestras historias podremos alcanzar nuestro bienestar y nuestra independencia emocional. Nos sentiremos plenos, más felices y más auténticos en las relaciones con los demás. Ya no tendremos que sacrificar nada nuestro por caer bien o para que los otros no se enfaden.

Con frecuencia, cuando una persona ha llegado a este estado de bienestar consigo misma, resulta habitual que encuentre a otras personas que, a su vez, han hecho su particular recorrido personal de liberación. Puede que inicien, si es su opción de vida, una relación de pareja, pero de forma muy diferente a como lo hacía en el pasado.

Las ventajas de estar soltera

Las relaciones entre dos personas libres (y liberadas) son mucho más abiertas, auténticas y naturales, ya no están mediatizadas por las necesidades o las obligaciones de cada uno.

Otras personas, tras liberarse de viejos patrones y de enseñanzas patriarcales, comprenden que, realmente, no necesitan una pareja para ser felices. Se relajan, dejan de preocuparse y forzarse por buscar pareja, y comienzan a disfrutar de la vida por ellos mismos, no a través de otros.

El caso de Susana y sus relaciones insatisfactorias

Este cambio vital fue el que realizó Susana. Acudió a mi consulta tras innumerables relaciones que terminaban siempre de forma muy desagradable. Cuando comenzaba la vida en común con su nueva pareja, ella se sentía bien, protegida y halagada por el chico con el que estaba en ese momento. Ella intentaba esforzarse por agradar y complacer a su pareja. Transcurrían algunos meses durante los cuales todo iba bien.

Sin embargo, con el paso del tiempo, ella se iba sintiendo cada vez peor. Como se callaba todo lo que pensaba que podía desagradar a su pareja, lo acumulaba en su interior. Por eso, dentro de ella se iba creando un profundo poso de malestar.

Poco a poco, Susana se percataba de que cada vez más costumbres y actitudes de su pareja le molestaban. A veces, sin siquiera ser consciente del motivo, se sentía enfadada con su pareja por cualquier tontería. Al cabo del tiempo, cuando ya no aguantaba más y las discusiones eran más frecuentes, la relación se rompía.

TEST: ¿Eres emocionalmente dependiente?

A lo largo de su terapia, Susana fue liberando todas las ataduras y frenos que arrastraba desde su infancia. Aprendió a escucharse más a sí misma y a expresar lo que deseaba en cada momento.

También se liberó de la obligación de agradar a los demás para que no se enfadaran (un patrón que había aprendido de pequeña al intentar agradara a su padre, un hombre autoritario y vehemente).

Cuando logró independizarse emocionalmente de los demás, la joven comenzó a mirarse más a ella misma y a dejar de atender a las necesidades de otras personas por delante de las suyas.

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Tras su trabajo en terapia, Susana, gran amante de la naturaleza, se decidió a dar el paso de hacer senderismo de forma regular. A veces iba de excursión en grupo y otras ella sola. Ya no necesitaba sentirse acompañada para disfrutar de la vida, ahora disfrutaba realmente por ella misma, sin depender de los demás. Por supuesto, salía con amigos y mantenía una sana vida sexual, pero jamás con intención de tener pareja estable. La joven había comprendido que su estado ideal era conservar su intimidad para ella misma. Por fin se sentía libre.

Al igual que hizo Susana, cada persona debe encontrar su equilibrio personal. Esto implica no dejar nunca de sentirnos libres con nosotros mismos.

FUENTE y FOTOS: CUERPOMENTE.COM

NOTA: FUNDACION TO GUIVE WELFARE “DAS BIEN” recomienda no quedarse con la información brindada en esta presentación; recomendamos al amigo lector investigar más, revisar libros, revistas, publicaciones científicas, entrevistas a profesionales, expertos en el tema y enriquecer más su conocimiento sobre el tema; y también si es posible compartirlo con otras personas.

¿Y si convives con un monstruo sin saberlo?

Hay personas carentes de empatía cuyo trato hacia sus parejas e hijos es cruel y dañino. Son monstruos que pueden convivir con nosotros en nuestra casa. Desenmascararlos y liberarnos de ellos es posible.

convivir con un monstruo sin saberlo cuando tu pareja te esta maltratando

Hay personas que manipulan, maltratan, torturan, violan e incluso asesinan. Son personas disfuncionales –con una historia personal pavorosa– que carecen de empatía para ver a los demás como seres humanos con las mismas emociones y los mismos derechos que ellos.

Viven en nuestro entorno, en casa de nuestros vecinos y, a veces, incluso en nuestra propia casa. ¿Somos siempre conscientes de estar conviviendo con una persona de estas características? A veces, sí. En otras muchas otras ocasiones, no.

¿Monstruos de leyenda o de verdad?

Desde hace miles de años, las leyendas, religiones y mitos han buscado formas simbólicas de explicar la maldad y las atrocidades que cometen algunas personas hacia otras. Nos han presentado el mal encarnado en demonios que manipulan a los hombres para empujarles a perpetrar toda serie de monstruosidades. Algo que sigue ocurriendo ahora en series y películas.

Quizá esta imagen histriónica de la maldad es la que nos impide a veces identificar la maldad en los seres humanos que nos rodean, puesto que son aparentemente normales. Sin cuernos. Sin nada especial que los identifique.

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A menudo vivimos (o incluso nos casamos) con personas que actúan como demonios pero no terminamos de identificarlos con esa imagen de la maldad.

Estos sujetos son psicópatas integrados, como dice el psicólogo Iñaki Piñuel. En su entorno laboral y social parecen excelentes pero al llegar a casa enseñan su rostro menos amable.

Se comportan como auténticos sádicos controladores, manipulando a través del chantaje psicológico y castigando –a veces torturando– con crueldad a quienes osen llevarle la contraria. Y lo hacen de tal modo que incluso quienes sufren sus continuos maltratos pueden llegar a no ser conscientes de ello.

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Convivir con una persona así puede ser lo más parecido a tener al demonio en casa. Pueden llegar a ser muy violentos, tienen aterrorizada a la familia y, en los casos más extremos, pueden llegar a asesinar.

Desenmascar a un maltratador

Evidentemente, estas personas tan disfuncionales y tan desconectadas de la realidad, jamás vienen a terapia, pero sí lo hacen sus víctimas. Son sus parejas o sus hijos quienes solicitan ayuda psicológica cuando llegan a una situación de extrema desesperación que les hace superar el miedo que le tienen.

Fue el caso de Virginia, una paciente que acudió a mi consulta con síntomas depresivos. A la primera cita informativa vino acompañada por su marido. Se mostró muy preocupado por la salud de su mujer y, según me dijo, dispuesto a colaborar en lo que fuera necesario para ayudarla.

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Ella me contó que se encontraba cada vez más desanimada y que no lograba disfrutar con nada de lo que antes le gustaba. No encontraba motivo para sentirse así. Sin embargo, en una de sus primeras sesiones ella se imaginó perseguida por un demonio.

Al principio se asustó muchísimo. Percibía las perversas intenciones del demonio, que quería atraparla y arrastrarla con él. Virginia sentía cómo, a medida que el demonio se acercaba a ella, este le iba absorbiendo su energía vital e, incluso, le llegaba a arrebatar las ganas por seguir luchando.

Me contó que así era como se veía a sí misma, en su día a día, cada vez más hundida, sin energía, sin ganas de seguir adelante.

¿Quién era ese demonio? A veces nuestro inconsciente recurre a símbolos para mostrarnos lo que realmente está sucediendo en nuestro interior y le pedí que buscara una cremallera en ese demonio para abrir el disfraz y ver quién se encontraba dentro, haciéndose pasar por un demonio.

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Para su sorpresa, cuando Virginia abrió la cremallera, descubrió que quien estaba disfrazado de demonio era su marido. Esta información fue muy impactante, una auténtica conmoción, para ella.

Aparentemente su marido se preocupaba por ella (recordemos que la acompañó el primer día, muy preocupado). Sin embargo, a medida que Virginia asimilaba la imagen del demonio transformado en su marido, comenzó a ser consciente de las manipulaciones psicológicas, los desprecios, los insultos y todas las estrategias que este utilizaba para arrebatarle su valor, para controlarla y para mantenerla sometida.

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A raíz de esta sesión, Virginia abrió los ojos y se percató de todas las manipulaciones a las que la sometía su marido. En primer lugar, no la dejaba controlar el dinero, sino que le daba una pequeña cantidad para que se encargara de las compras semanales y le revisaba en qué gastaba cada euro.

Tampoco la dejaba salir de casa sola, sino que siempre buscaba la manera de acompañarla. Usaba el miedo para someterla: “te puede pasar algo, es peligroso, mejor te llevo yo”. Y si, en alguna ocasión, tenía que ir ella sola, le monitorizaba cada uno de sus movimientos desde el móvil (gps, whatsapp).

Por otro lado, siempre que él cometía algún error, encontraba la manera de culparla a ella de todo. Si él tiraba algo, era ella la que no debía haber puesto eso ahí. Si él se daba un golpe con el martillo, era porque ella le había despistado. Incluso en un par de ocasiones su rabia se había desatado hasta el punto de llegar a agredirla físicamente, dándole un manotazo o sujetándola fuertemente por la muñeca.

No era el demonio quien quería poseer a Virginia, era su marido el que la tenía tan oprimida y subyugada que le estaba robando su energía y sus ganas de vivir.

Ante el terror que sentía en su casa y la dura situación que la mujer llevaba años viviendo, su mente prefirió verse perseguida por demonios, antes que asumir que convivía con un maltratador. Sin embargo, gracias a su trabajo terapéutico, Virginia pudo ver la realidad y comprender quién era su verdadero demonio.

Tras esta toma de conciencia, Virginia fue trabajando su autoestima para empoderarse, tomar fuerza y dejar a su marido maltratador, a ese demonio muy humano y real que la estaba dejando sin vida.

FUENTE y FOTOS: CUERPOMENTE.COM

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